Encontraste diez cursos y todos dicen lo mismo. Algunos son caros, otros duran un fin de semana, otros son posgrados de dos años. Elegir un curso de consultoría política es difícil si no sabés qué buscar. Estas preguntas te ayudan a decidir.
Qué querés lograr con el curso
Antes de mirar programas, contestá una pregunta: ¿para qué lo hacés?
- Para entrar al oficio: necesitás un panorama completo y ejercicios prácticos.
- Para ordenar lo que ya hacés: necesitás método y herramientas, no teoría desde cero.
- Para sumar una especialidad: necesitás un curso corto y profundo sobre un tema.
Un mismo curso no sirve para las tres cosas. Si ya trabajaste en dos campañas, un curso introductorio te va a aburrir.
Qué tiene que enseñar
Un buen curso de consultoría política trabaja lo que vas a usar con un cliente:
- Diagnóstico de una situación política.
- Diseño de estrategia y plan de campaña o de comunicación.
- Lectura de encuestas y otros datos.
- Escritura de mensajes y discursos.
- Preparación de voceros.
- Organización del trabajo con el cliente: propuesta, seguimiento y cierre.
Desconfiá de los programas que solo hablan de teoría política o solo de redes sociales. El oficio necesita las dos cosas y algo más: saber trabajar con un cliente.
Quién enseña
Mirá quién da las clases. ¿Ejercen el oficio hoy? ¿Trabajaron en campañas o en gobiernos? Un docente que ejerce trae casos actuales. Uno que dejó de ejercer hace diez años trae casos de otra época.
Cómo se cursa
Pensá en tu agenda. Si trabajás en campaña, un curso con horarios fijos puede ser imposible en los meses de elección. Preguntá:
- Si las clases quedan grabadas.
- Si hay ejercicios con devolución de un docente.
- Si hay un campus donde están los materiales.
- Cuánto tiempo por semana te va a pedir.
En ICN las actividades de la Academia Javier Insaurralde se cursan en su campus virtual.
Con quién vas a cursar
Los compañeros importan. En un curso con consultores de otros países aprendés cómo se trabaja en otros mercados y sumás contactos. Muchas recomendaciones futuras salen de ahí.
Qué preguntar antes de inscribirte
- ¿Cuál es el programa clase por clase?
- ¿Hay trabajos prácticos con casos reales o simulados?
- ¿Qué recibo al terminar?
- ¿Puedo hablar con alguien que lo haya cursado?
- ¿Cuáles son las fechas y la modalidad de la próxima edición?
Si no te contestan con claridad, buscá otro. Un programa serio puede contarte qué vas a hacer en cada clase antes de que pagues.
Señales de que un curso no te sirve
- El programa no dice qué vas a poder hacer al terminar.
- No hay ningún ejercicio práctico.
- Los docentes no ejercen el oficio.
- Promete que vas a conseguir clientes o ganar elecciones.
- No te dicen fechas ni modalidad hasta que pagás.
Cualquiera de estas señales alcanza para seguir buscando otra opción.
Si ya ejercés
Si ya trabajaste en campañas o en gobierno, no empieces de cero. Buscá formación sobre lo que te falta. Algunos ejemplos: leer encuestas, preparar voceros, ordenar la relación con el cliente o sumar una especialidad nueva. Un curso corto y profundo te sirve más que un programa general.
Pensá también en lo que podés enseñar a otros. Contar tus casos en un grupo de colegas te obliga a ordenarlos, y es una forma de que te conozcan.
Cómo aprovecharlo
Un curso rinde más si lo aplicás mientras lo hacés. Elegí un cliente actual, o uno imaginario, y trabajá cada clase sobre ese caso. Al terminar vas a tener un plan completo para mostrar.
Anotá también a quién conociste. Un compañero de curso puede ser el colega que te derive tu próximo cliente. Guardá sus datos y escribile cuando termine el curso, no solo cuando necesites algo.
Formarte y ser miembro van por separado
Hacer un curso es una cosa. Sumarte a una comunidad de consultores es otra. En ICN las dos van por separado: podés formarte en la Academia sin estar en un chapter, y pedir tu ingreso a la red cuando quieras.
Si te interesa la red, mirá cómo funciona la Red ICN. Si querés saber qué cursos están abiertos, consultá la formación de ICN o escribinos con el motivo «Academia».