Trabajaste en una campaña, te gustó y querés vivir de esto. El problema es que nadie te explica cómo ser consultor político. No hay una matrícula ni un examen. Hay un oficio que se aprende haciendo, y algunos pasos que te ahorran años.
1. Entendé qué hace un consultor político
Un consultor político asesora a candidatos, partidos y gobiernos. Ayuda a decidir qué decir, a quién, por qué canal y en qué momento. En campaña ordena mensaje, territorio y recursos. En gestión ayuda a que un gobierno explique lo que hace.
El trabajo no termina el día de la elección. Muchos consultores trabajan más con gobiernos y organizaciones que en campañas. Si solo pensás en elecciones, vas a tener trabajo cada dos años.
2. Formate en lo que más usás
No hace falta una carrera específica. Hace falta método. Los consultores llegan desde la ciencia política, la comunicación, el periodismo, la publicidad o el marketing. Lo que los iguala es lo que saben hacer con un cliente:
- Diagnosticar una situación política con datos y con conversación.
- Armar una estrategia y bajarla a un plan con etapas.
- Escribir mensajes que se entiendan a la primera.
- Leer una encuesta sin creerle todo.
- Preparar a un candidato para una entrevista o un debate.
Un curso de consultoría política te da un orden para lo que ya hacés por intuición. Elegí uno que trabaje con casos. En ICN la formación está a cargo de la Academia Javier Insaurralde. Mirá la formación para consultores.
3. Ganá experiencia
La primera experiencia casi nunca se cobra bien. Sumate a una campaña local, a un equipo de comunicación de un municipio o a una organización que necesite ordenar su mensaje. Anotá todo: qué te pidieron, qué hiciste y qué pasó.
Ese registro va a ser tu carta de presentación ante el próximo cliente. Un consultor que puede contar casos concretos convence más que un currículum largo.
Mientras aprendés, buscá a alguien con más años en el oficio. Mirá cómo arma una propuesta, cómo cobra y cómo dice que no. Eso no está en ningún manual.
4. Elegí una especialidad
El consultor que hace todo compite con todos. El que tiene una especialidad clara es el primero que aparece cuando alguien necesita eso. Algunas especialidades del oficio:
- Estrategia electoral y de campaña.
- Comunicación de gobierno.
- Investigación y opinión pública.
- Discurso, vocería y preparación de candidatos.
- Comunicación de crisis.
- Comunicación digital.
No tenés que elegir para siempre. Pero sí tenés que poder decir en una frase qué hacés y para quién. Mirá cómo se organizan estas disciplinas en el área Política de ICN.
5. Armá tu red antes de necesitarla
La mayoría de los clientes de un consultor político llegan por recomendación. Un candidato le pregunta a otro, un intendente le pregunta a su jefe de prensa. Si nadie te conoce, nadie te recomienda.
Armar una red es tener colegas que conocen tu trabajo y que, cuando les piden algo que vos hacés, dicen tu nombre. Esos colegas tienen que hacer cosas distintas a las tuyas. Si todos hacen lo mismo, compiten. Si cada uno tiene su especialidad, se derivan trabajo.
En la Red ICN cada chapter sesiona una vez por semana, online, y hay un solo miembro por nicho. Así el consultor de opinión pública y el de comunicación digital se recomiendan en lugar de pisarse.
Ordená tu práctica desde el primer cliente
Cuando llega el primer cliente pago, empieza otro problema: el orden. Dónde guardás los datos, cuándo volvés a llamar, qué entregaste y qué falta. Si eso vive en tu cabeza y en un chat, se pierde cuando llegan el segundo y el tercero.
Armá desde el principio una forma simple de registrar clientes, propuestas y proyectos. Para eso existe SINERGIA, la herramienta de ICN para ordenar una consultora.
Errores comunes al empezar
- Cobrar por hora sin definir el alcance. El cliente va a pedir más de lo que pensabas. Escribí qué incluye y qué no.
- Prometer resultados electorales. Nadie los controla. Prometé trabajo y método.
- Trabajar sin contrato. Aunque sea un correo con lo acordado, dejalo por escrito.
- No decir que no. Un cliente que no podés atender bien te quita tiempo y reputación.
Por dónde seguir
Si estás empezando, el orden es simple. Formate, ganá experiencia, elegí una especialidad y armá tu red. Lo demás llega con los casos.
Si querés dar los cuatro pasos con colegas de otros países, conocé la Red ICN o mirá los servicios para consultores.